
Significado
No hay una definición exacta del término, ni siquiera en su país de origen, debido que el budismo zen del cual procede tiene una tendencia a la ambigüedad. Así que por una parte tenemos wabi, que se pude interpretar como armonía y equilibrio, y por otra, sabi, que es lo decadente, lo degradado, oxidado, y juntos hacen referencia a la belleza de lo imperfecto, de lo defectuoso o lo inacabado.
La naturaleza es perfecta, aunque está llena de imperfecciones. La decoración Wabi Sabi intenta imitar esa eterna paradoja y el resultado es indiscutiblemente sorprendente.
El Wabi Sabi es un concepto elaborado directamente de la filosofía budista Zen, basada en la contemplación de la naturaleza y la aceptación de su continuo ciclo de nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte. El concepto estético que se deriva del Wabi Sabi nació en algún lugar de Japón entre el siglo XIII y el siglo XV. Las fuentes a veces son contradictorias, pero parece que fueron los monjes japoneses quienes están en su origen, por reacción al esplendor y la opulencia de las clases poderosas de la época.
Pensamiento Wabi Sabi
El Wabi Sabi japonés extrae directamente de la naturaleza sus tres ideas básicas: nada es perfecto, nada es permanente, nada está completo.

Cerámica Raku como ejemplo de este pensamiento o no pensamiento
Filosofía Wabi Sabi
Reducida a su esencia más íntima, el Wabi Sabi es el arte japonés surgido del budismo zen que busca la belleza en la imperfección.
Decoración Wabi Sabi

El Wabi Sabi no puede ser percibido como un estilo de decoración japonesa, si no como un estado de ánimo que crea ciertas atmósferas. Es una manera de vivir y de percibir el mundo, es el arte de eliminar las cosas innecesarias y dejar lo esencial. No existen unas reglas para adoptar una decoración Wabi Sabi, aunque sí que tiene unas señas de identidad bien marcadas: celebra las imperfecciones, materiales naturales, abraza el minimalismo, colores apagados, inspiración en la Naturaleza.
Celebra las imperfecciones
La estética Wabi Sabi es más intuitiva que intelectual, descrita por la presencia de los procesos naturales y el ambiente íntimo, la sencillez, la modestia, la asimetría y la aspereza.
A través del Wabi Sabi, aprendemos a abrazar las manchas, el óxido, los bordes deshilachados y el paso del tiempo que representan.
Es una idea totalmente opuesta a nuestra estética europea formada por antiguos ideales griegos basados en la simetría y las proporciones perfectas.
Y celebremos la belleza natural de sus imperfecciones. El arquitecto japonés Tadao Ando escribió:
«Los materiales naturales son vulnerables a la intemperie, a la deformación, la contracción y el agrietamiento, dándole un aire perecedero».
Como corresponde a una tendencia venida de Japón, la decoración Wabi Sabi abraza los principios de los interiores minimalistas.

La cerámica Raku o el Kintsugi es ejemplo de esa imperfección hecha a mano
Centrarse en lo esencial y no atestes los espacios de multitud de objetos superfluos; recuerda que en la decoración y en la vida, muy a menudo, menos, es más.
El Wabi Sabi es una estética atenta a los detalles, delicada, sin efectos, que valora humildemente cada forma y sus materiales. Celebra la vacuidad y el espacio, el silencio, la disimetría y la simplicidad sin artificios.
Colores apagados
La paleta de colores es natural, a menudo oscura y se extrae de los marrones, negros, grises, verdes terrosos y óxidos, inspirados en la Naturaleza. Las atmósferas son armoniosas y serenas, sinceras e íntimas.
El arquitecto japonés Tadao Ando también comentó: los interiores tienden a ser silenciados con sombras y poca luz, que dan a las habitaciones una envolvente sensación parecida al seno materno.


